La Casa.
La carta de Annie.
Vala Blanca empezó con un par de botas café.
Eran de mi abuela paterna. Cuando se fue, fueron lo único que me la trajo de regreso. Las usé hasta que entendí que un zapato puede ser una manera de no perder a alguien.
Hoy diseño con mi abuela materna, que sí está, y que escoge la piel conmigo.
Esta marca es de las dos.
Y si caminas con nosotras, también es tuya.
— Annie.

Las dos abuelas.
Antes de la marca hubo dos mujeres. Una se fue. Otra sigue aquí.
Las dos me enseñaron a caminar.
El oficio .
Humberto. Las manos que cortan, cosen, pulen. Cada par pasa por sus dedos.
Concepción. Tejedora. Sus pantuflas son abrazos hechos manualmente.
Alfredo. Cazador de pieles. Encuentra lo que aún no sabemos que necesitamos.
Mariana. Voz de la casa. Te contesta cada mensaje.
Porque esperar.
Cada par se hace a mano por personas que conocemos. Eso toma tiempo. Esperar es parte de tener algo que de verdad fue hecho para ti.
Manifiesto.
Despacio. A mano. En México. Para mujeres que ya saben quiénes son. Vala Blanca. Hechos para heredarse.